Ausencia y Presencia

En mi salada existencia, recorro
un negro enrejado,
que atravesar
a golpe de penas logro
…tu sabes, dura es mi naturaleza!

Soy dolor en esencia,
Soy desesperación,
ansiedad y tristeza,
Soy todas las carencias
de pequeños actos de entrega.

Soy el silencio, y el mal entendido
de una palabra (tuya)
que nunca llega, querida,
y en el momento preciso,
soy absoluta ausencia.

También soy, la frase inoportuna
Que no debieron exhalar mis labios,
Lobos inquisidores, pero certeros,
que se repiten en una sóla fórmula,
que suma y suma, para dar cero.

Pero, por comodidad o por conveniencia,
por sobre todo, no reniego de ser: deseo y amor,
que inhibe la razón, por absoluto terror
a la pérdida de tu presencia,
infinita y desesperantemente, lejos….


2 de Noviembre de 2008

Cuestionario Adorado

Si un día te descubrieras,
Olvidada y lúgubre
Pero aún hermosa,
Remotamente en la costumbre,
Por un segundo,
por una noche, por un año
o para siempre
¿Seguirías a su lado?

Si cupido en persona
decidiera encontrarte,
y, Apasionadamente,
lanzarte sus flechas flameantes,
por un segundo,
por una noche, por un año
o para siempre
¿protegerías tu corazón?

Y Si un mortal errante,
Muriera por amarte,
Como nadie antes,
saltando tiempos y lugares,
Por un segundo,
por una noche, por un año
o para siempre
¿Dirías que no?



AMOR SIEMPRE EFÍMERO
AMOR QUE ES CIEGO,
AMOR CON MORTAL DESEO
Por un segundo,
por una noche, por un año
o para siempre


…Una y otra vez.

La señal esperada

En el comienzo, tiré diques,

anudé caminos y puentes
limpié rutas y vías,
colgué puertas y paredes,
sembré grama y alegría


pero…, estás lejos – decías,
- por favor, ¡Dame tu mano!.

Al principio, no pude entender,

Batí ternura con afecto,
Calenté soles, endulcé mares,
Desempolvé el corazón, te ofrendé
un norte en el sur, donde amarte.

Feliz.… pero, Sin embargo,
siempre, faltaba mi mano.

Busqué redimir el pasado,

aprendí a amar tus sabores,
me sumergí en tu paisaje,
nutriéndome en tu ternura,
perfumé dinteles y umbrales

Pero no, - ¡ayúdame a cruzar!
Insistías, por mi mano.

Entonces, me armé de paciencia

Conté todas tus heridas,
Arropé todos tus llantos,
Cargué con cada lágrima,
curé momentos amargos,

y, estuviste a mi lado, pero,
- ¡¡Haz un gesto!,, ¡quiero tu mano!

Necio y obstinado, me convertí en

devoto de tu liturgia,
apasionado trascurría
venerando una vida al borde,
por momentos aciaga y turbia

y después de todo lo andado:
- ¡extiéndeme la mano!.

y al terminar mi procesión

vi en el sendero trazado
el sudor sobre los campos,
yermos…y comprendí el presagio,
al verte, del otro lado,

sin esperanzas, en llanto,
…lloré… y retiré Mi mano…

(tendida desde hace tanto)